El COLOR DEL PARAÍSO


Algunas veces me he preguntado por qué a los ciegos se les clasifica dentro de la categoría de "discapacitados". Para mí el ser discapacitado representa la pérdida de una facultad para hacer algo, lo cual no necesariamente se compensa con la adquisición de otra capacidad. Por lo anterior digo que los no videntes no caben dentro de esa etiqueta, mejor sería llamarlos "personas con capacidades especiales".

Dentro de las sociedades se presenta un recelo frente a la gente que es diferente (no importando a qué campo apliquemos el adjetivo), sobre todo cuando se habla de personas "ciegas". Es más, podría estipular que existe una cierta desconfianza, incluso, pena por la gente que "no ve con los ojos", siendo que somos nosotros los que debemos ser compadecidos por no saber mirar nada más que la superficie, creyendo que así lo vemos todo.

A veces siento más preocupación por los que "ven por los ojos", pues son éstos los más arrogantes, ambiciosos y "cegados" por la forma material de la vida. Creo que somos malos porque vemos a lo que podemos aspirar aplastando algunos cráneos, olvidando sentir la consecuencias de tales apreciaciones.

Cuántas veces, como humanos ambiciosos que somos, hemos querido descifrar el código de la vida, la naturaleza y de la religión, sin percatarnos de que nunca podremos ser capaces de hacerlo. No tanto porque no tengamos lo que se necesita para eso, sino porque no sabemos cómo usarlo, tenemos los ojos externos abiertos y los internos cerrados, cosa que hace que deja coja la mesa no?

No podremos descifrar nunca esos códigos porque de tanto "ver hacia afuera" nos volvemos invisibles a nosotros mismos, es decir "hacia adentro", lugar en el que reside la tan ansiada verdad, que con tanta premura intentamos conocer.

De qué sirven los ojos cuando tienes manos y éstas, por lo que todos sabemos, no tienen ojos. De hecho, el que "ve con los ojos" es el que más miedo tiene. Este miedo radica en ver de lo que es capaz y de lo que los otros "videntes" son capaces con el fin de "ver" más.

Somos visibles entre nosotros, pero invisibles a nosotros mismos, es esta misma capacidad de ver la que nos limita, la que nos empequeñece y envilece. Al final, me pregunto quiénes son realmente ciegos, quiénes son los que necesitan infraestructura para ver lo es, por esencia, invisible a los "ojos".

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Esta reflexión surge de mi enfrentamiento a la película del realizador iraní, Majid Majidi, "El Color del Paraíso". Si no la han visto, se las recomiendo, te da una perspectiva totalmente diferente de lo que es ser ciego.



Comentarios

Memmis ha dicho que…
no sé...
yo conozco a algunos ciegos muy amargators, como yo.
creo que depende de otras cosas la visión que tenemos de todo, más bien de las vivencias que hemos tenido.
creo.

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