lunes, 26 de enero de 2009

PARA ELLOS...PARA USTEDES...PARA MÍ.


La nostalgia de algunos momentos en la vida y personas que por ella han caminado, dejando huellas en el cemento de mi memoria, cableando lugares inhóspitos en mí. Sé que es la misma remembranza y añoranza de tiempos antiguos la que no deja que avances por el presente, olvidando algunas veces que hay un futuro que por tí espera.

Sin embargo, creo firmemente que son esos recuerdos los que guían tus pasos a ese lugar que no conoces, a ese universo inimaginable en donde cada uno de ellos encuentra el verdadreo sentido y cobra la importancia que se merece.

Para ellos...los que están y los que se han ido. Los que han avanzado un poco más allá de donde pueda yo verlos. Para los que se han sentado a mirar cómo, paso a paso, me deslizo siguiendo a esa estrella brillante que se mueve más rápido que yo, olvidando que también deben seguir la de ellos.

Para ellos, para ustedes...para mí.

In My Life

There are places I'll remember
All my life though some have changed
Some forever not for better
Some have gone and some remain
All these places have their moments
With lovers and friends I still can recall
Some are dead and some are living
In my life I've loved them all

But of all these friends and lovers
There is no one compares with you
And these memories lose their meaning
When I think of love as something new
Though I know I'll never lose affection
For people and things that went before
I know I'll often stop and think about them
In my life I love you more

Though I know I'll never lose affection
For people and things that went before
I know I'll often stop and think about them
In my life I love you more
In my life I love you more

jueves, 8 de enero de 2009

Libros que DEBO leer en el 2009


La literatura es otra de mis pasiones, la he tenido abandonada por distintas causas, pero pretendo volver a ella en este nuevo año. Quiero oler el papel antiguo y nuevo, deslizándome por aquellos pasadizos en los que, más que sola contra el mundo, me he sentido acompañada por alguien que ha llegado a pensar lo mismo que yo, pero lo ha dicho de un modo mucho más hermoso.
Alomejor se me queda más de alguno en el tintero, pero ya me acordaré y lo incluiré en la lista.


"El Aliento del Cielo" de Carson McCullers
"El Extranjero" de Albert Camus
"Incesto" de Anais Nin
"Sed De Amor" de Yukio Mishima
"El sonido De La Montaña" de Yasunari Kawabata
"Lo Bello y Lo Triste" de Yasunari Kawabata
"Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sabato (terminarlo)
"El Tambor de Hojalata" de Gunter Grass (terminarlo)
"El Guardián En El Centeno" JD Salinger
"Nowhere Man: The Final Days Of John Lennon" de Robert Rosen
"Howl y otros poemas" de Allen Ginsberg
"Vida De Un Loco" de Ryonosuke Akutagawa

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"Libraries gave us power..."

martes, 6 de enero de 2009

Sacrificio Temporal.


En este auto voy segura de todo lo que me acecha, no sé si es porque es invisible o porque yo lo soy. Quizás es porque lo conduzco lento o talvéz rápido, lo que es cierto es que dios y el diablo juegan a las canicas en el asiento trasero.Justificar a ambos lados
Miro por el retrovisor y los veo mover sus dedos con destreza, al mismo tiempo que un "tic tac" gráfica el choque de las pequeñas bolas de cristal en el rojo asiento de cuero. El esquema es intranquilo, siento que, no importando cuál de los dos llegue a ganar, algo tendré que sacrificar con el fin de ser chofer del destino.

La gasolina comienza a escasear, creo que el juego será un poco más largo de lo que esperaba. Las uñas me han crecido un poco, cosa inexplicable si se considera que ayer las corté. Pienso en que, cualquiera sea el sacrificio que me espere, el juego debe acabar pronto pues debo regresar a casa a alimentar a mi familia.

Me detengo a cargar el tanque y a comprar unos cigarrillos, sí, soy una adicta a estos cilindros nicotinosos. Sí, soy una fumadora empedernida y moriré, como también lo hará una persona que no fuma, creyendo que así alarga su vida. Esta es la primera vez en toda la noche en la que el auto que conduzco se hace visible, alomejor será la única.

Luego de cargar combustible reanudé la marcha, los dos atrás iban como niños haciendo sonar las bolitas. "Tic, Tac, Tic, Tac", un reloj y, misteriosamente, no puedo ver mi reflejo en el retrovisor...algunas veces las bromas más crueles pasan por ocultarse tras un escenario surreal.

Trato de sintonizar la radio, pero no se puede. Me pregunto en qué lugar del espacio las estaciones de radio sólo reproducen silencio, haciendo que valores la compañía del melodioso ruido y te asustes en esa intimidad que sólo se logra con la ausencia de éste...¿Será que el silencio devela verdades o, al menos, hace que en ellas pienses?

Esto no pinta bien, pienso en que la cena no está lista y mis hijos están muriendo de hambre. Más que mal, ellos dependen de mí, trato de imaginarlos; mas no puedo hacerlo. Intento recordar, pero lo único que logro es el futuro visualizar.

Me asusta el no ser capaz de rememorar, es como si el futuro se hubiera comido al pasado, no necesitándolo para subsistir. De la misma manera, me da miedo no observar mi forma en el retrovisor, es como en esas películas en donde una cámara subjetiva confirma la existencia de alguien, siendo que ésta debería destacarse y autentificarse por si sola.

"Tic, Tac, Tic, Tac...", nunca el sonido de unas canicas me evocó de tal manera la imagen de un reloj. Siempre he temido el paso del tiempo, sobre todo cuando interfieren circunstancias en las que no se me permite percatarme del correr de éste. Es como si las manecillas de un reloj imaginario describieran su trayectoria dentro de un círculo invisible y lo único cierto fuera el mismo tiempo.

Oh! Dios. Mis uñas crecen sin control y el pelo me pesa cada vez más. Comienzo a sentir un calor abrasador, las llamas comienzan a emanar del asiento trasero, aún no sé quién ha ganado...creo que nunca lo sabré.

Me bajo del auto y camino por mi vecindario, pienso en lo que me dirán mis hijos por la comida. El perro de mi vecina ladra sin cesar, como lo hace siempre, convirtiéndolo en la alarma que me despierta para prepararles el desayuno a mis niños antes de que partan a la escuela.

Mientras pienso esto, visualizo mi casa. Ha cambiado el color de las paredes...parece que hubiera estado afuera por toda la eternidad. Saco la llave de mi bolsillo y la encajo en la cerradura. Abro la puerta y mi hijo, ya de 40 años, me mira mientras exclama: "¿madre, cómo escapaste del asilo?"

GISSE.