martes, 28 de octubre de 2008

The Effects of 333- Día de los muertos y BRMC.


Bueno, ya en el blog de Rebels está la info detallada y tal cual como la hizo saber la BRMC. La cosa es que nos sorprendieron a todos con el lanzamiento de su quinto disco, el cual, según ellos, será tan abstracto como el diseño de su "portada". Pongo esta palabra entre comillas, ya que no habrá de este nuevo trabajo un soporte físico, sino que será "digital" en el sentido de que sólo será descargable y, por lo que se sabe hasta ahora, no estará en tiendas.

Creo que este nuevo disco será un poco raro para los que estamos acostumbrados a escucharlos, pero tampoco creo que marque una nueva dirección del sonido de la banda. Como ya lo he dicho anteriormente, creo que los discos representan escenarios en la vida de los músicos y éste, al menos, creo que se atiene a lo que actualmente vive BRMC.

El disco estará disponible desde la noche del 1 de noviembre en su sitio web.

De todo corazón espero que les vaya bien y que este trabajo marque una nueva etapa para ellos.

Más info en:

www.blackrebelmotorcycleclub.com
Blog de Rebels en Español.


martes, 14 de octubre de 2008

El COLOR DEL PARAÍSO


Algunas veces me he preguntado por qué a los ciegos se les clasifica dentro de la categoría de "discapacitados". Para mí el ser discapacitado representa la pérdida de una facultad para hacer algo, lo cual no necesariamente se compensa con la adquisición de otra capacidad. Por lo anterior digo que los no videntes no caben dentro de esa etiqueta, mejor sería llamarlos "personas con capacidades especiales".

Dentro de las sociedades se presenta un recelo frente a la gente que es diferente (no importando a qué campo apliquemos el adjetivo), sobre todo cuando se habla de personas "ciegas". Es más, podría estipular que existe una cierta desconfianza, incluso, pena por la gente que "no ve con los ojos", siendo que somos nosotros los que debemos ser compadecidos por no saber mirar nada más que la superficie, creyendo que así lo vemos todo.

A veces siento más preocupación por los que "ven por los ojos", pues son éstos los más arrogantes, ambiciosos y "cegados" por la forma material de la vida. Creo que somos malos porque vemos a lo que podemos aspirar aplastando algunos cráneos, olvidando sentir la consecuencias de tales apreciaciones.

Cuántas veces, como humanos ambiciosos que somos, hemos querido descifrar el código de la vida, la naturaleza y de la religión, sin percatarnos de que nunca podremos ser capaces de hacerlo. No tanto porque no tengamos lo que se necesita para eso, sino porque no sabemos cómo usarlo, tenemos los ojos externos abiertos y los internos cerrados, cosa que hace que deja coja la mesa no?

No podremos descifrar nunca esos códigos porque de tanto "ver hacia afuera" nos volvemos invisibles a nosotros mismos, es decir "hacia adentro", lugar en el que reside la tan ansiada verdad, que con tanta premura intentamos conocer.

De qué sirven los ojos cuando tienes manos y éstas, por lo que todos sabemos, no tienen ojos. De hecho, el que "ve con los ojos" es el que más miedo tiene. Este miedo radica en ver de lo que es capaz y de lo que los otros "videntes" son capaces con el fin de "ver" más.

Somos visibles entre nosotros, pero invisibles a nosotros mismos, es esta misma capacidad de ver la que nos limita, la que nos empequeñece y envilece. Al final, me pregunto quiénes son realmente ciegos, quiénes son los que necesitan infraestructura para ver lo es, por esencia, invisible a los "ojos".

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Esta reflexión surge de mi enfrentamiento a la película del realizador iraní, Majid Majidi, "El Color del Paraíso". Si no la han visto, se las recomiendo, te da una perspectiva totalmente diferente de lo que es ser ciego.



miércoles, 1 de octubre de 2008

FLOR DE INVIERNO.


Lo miró mientras le preguntaba por qué debía partir. Los verdes tréboles sobresalían en la seda, concediéndole suerte al negro de su kimono, vida a su cabello sin brillo. Arreglaba su katana, mientras su armadura se enfriaba con la nieve que engalanaba la montaña y las cercanas pagodas, congelando los lotos que alguna vez habían flotado vivos en la superficie del estanque.

La sangre se volvía insensible en sus dedos, al igual que sucedía con el pesado sable que él empuñaba en busca de honor. La hoja de acero había recibido ya tantas transfusiones que si de vidas se nutriera, ya sería más inmortal que el mismo Dios.

La miró y le dijo que no preocupara, que volvería pronto a casa. Cuando la primavera hiciera florecer los Sakura y un ave le regalara un pluma, la que, al igual que la vida transmitida por los tréboles en su kimono, sería verde. Creía que los pájaros eran nobles y sabrían premiarlo con sólo un pluma para ella.

Los zapatos los encontraría en la aldea más próxima, nunca se imaginó que un par de zapatos pudieran anunciar tan felices noticias. Él sería los zapatos, ella los cordones y el otro los pasos que conducirían a una vida más plena, a un lugar en donde el único honor que importa es el que tengas para con tu familia.

Sacó el peine de jade de su negra cabellera, el pelo cayó sobre su cintura tan liviano como la seda más fina, avisandole al viento que lo meciera para que su mano no tuviera que hacerlo en la despedida. Él tomó su caballo y partió hacía donde el honor brillaba en el horizonte, donde los tréboles se perdían entre la nieve, para renacer en el kimono que se mecía en el viento invernal y que florecería en primavera, al igual que los sakura, al igual que cuando emprendiera el camino de vuelta.

Gisse.