domingo, 31 de agosto de 2008

NO DATA.

Amo caminar por la calle con los audífonos puestos.
Amo hacer calzar las canciones con lo que voy mirando en la calle.
Amo levantarme y ver que todo está como yo lo dejé.
Amo sentir el ronroneo y la respiración de mis gatos.
Amo el sonido del lápiz mina en el papel.
Amo el olor a la bencina.
Amo salir a la terraza a fumarme un cigarro mientras pienso en qué película veré.
Amo irme sentada en la micro mirando el paisaje.
Amo sentir el crujido de los libros cuando los abres.
Amo el olor de los libros nuevos.
Amo la historia tras los libros usados.
Amo escribir del alma.
Amo leer todos los días un pasaje de algún libro.
Amo la sensación de abrir un disco sellado.
Amo la estridencia del ruido.
Amo la grandilocuencia del silencio.
Amo reír hasta que sienta un leve ahogo.
Amo la familia y los amigos que tengo.
Amo sentirme cansada luego de hacer mucho.
Amo emocionarme con las cosas simples.
Amo el olor a tierra mojada y de las flores.
Amo el rosa en todas sus variantes.
Amo hacer una foto y pensar que me quedó buena.
Amo sentirme enamorada de la música.
Amo la cámaras fotográficas antiguas.
Amo las tormentas eléctricas y los ventarrones.
Amo el invierno.
Amo...Amo...Amo.

Creo que yo también soy una enamorada de las cosas simples de la vida, qué desperdicio venir a darme cuenta sólo al momento de escribir este posteo. Pienso que la gente que nunca espera más de la vida y de las cosas es realmente feliz, gran defecto humano es esperar demasiado de las cosas que tienen la simpleza de ingrediente primordial.

Algunos podrán tildarme de conformista, pero los que me conocen saben que de éso no tengo nada.


miércoles, 27 de agosto de 2008

Madonna, Entel, Banco de Chile... WTF!!!

No soy gran fan de Madonna (creo que voy a ser una de las pocas chilenas no interesada en verla), pero me parece horrible lo que se hizo para comenzar a vender las preventas. Primero que todo, se lanzaron antes de lo estipulado y, para más remate, con preferencia para los clientes de Entel y Banco de Chile.

Cuántas veces he tratado de desligar la música de los negocios, pienso que ésta no merece ser encarrilada en el tren del dinero y las acciones (aunque muchos artistas ya me hacen pensar un poco distinto, no quiero mencionarlos: Ustedes saben quienes son)pero esto ya me confirma que la sociedad mercantilista hasta escoge a los más aptos para comprar entradas para algún concierto.

Se está actuando de forma inconstitucional y se está pasando a llevar el derecho que todos tenemos para elegir dónde vamos y con quién, en eso se basa la democracia no? Bueno, otro ejemplo de que ésta funciona sólo de los dientes para afuera y las empresas la moldean para que venga a ser como la plasticina que compramos a nuestros niños para que sigan creyendo en sus capacidades.

Espero que se logre algo con los trámites legales y toda la gente pueda acceder de forma igualitaria a la venta de entradas de algo tan trivial como un concierto.

PD: TRENT: NO TE IMPORTA QUE SEA CLIENTE DE MOVISTAR?????

domingo, 24 de agosto de 2008

NARUTO Y YO...


Nunca he sido fanática de los dibujos animados, el mundo de fantasía que mediante ellos se transmite nunca fue un deleite para mí. Incontables han sido las ocasiones en las que he mirado estupefacta a mi hermana, preguntándome por qué se ríe tanto con "Los Padrinos Mágicos" o, en su defecto, una mona japonesa antigua llamada Aralé.

Algunas veces ha pensado que esa capacidad de ser niña me ha abandonado un poco, dejándome en una amargura adulta, en donde nada que no tenga la razón como asidero me causa risa. Mi intención no es dármela de intelectual, pues es bien sabido que él que de algo se jacta es porque necesita reafirmarse lo que es, lo cual no quiere decir que efectivamente lo sea, es decir, necesita recordarse de su personalidad.

Como lo dije anteriormente, no me las quiero dar de nada, pero entiendo que mis deseos de comprender la realidad me dejan al margen de disfrutar de situaciones creadas en base a fantasías. Por eso no me gustan los monos, ya que no me entregan las respuestas que necesito.

Esto hasta que vi, venciendo todo tipo de prejuicios, un animé llamado "NARUTO". Sé que me la paso hablando de la realidad y en ésta no puedo hacer calzar a ninjas jugando con las sombras de sus oponentes, multiplicándose a ellos mismos por diez o más, invocando ranas gigantes y serpientes moradas, entre otras técnicas. Sin embargo, creo que aprendí a mirar bajo esa parafernalia bélica para encontrarme con personajes profundamente humanos, quienes se ven enfrentados a miedos, traumas, alegrías y tristezas que todos los humanos hemos encarado.

No dejo de identificarme y emocionarme con personajes como Gaara del Desierto, Naruto, Rock Lee, Shikamaru Nara y el Tercer Hokage de Konoha. El primero es un monstruo con el amor tatuado en su frente, el cual ha vivido traumado por la soledad, el abandono, el miedo y la traición de sus familiares más cercanos. El segundo es el ejemplo del chico al cual toda la aldea odia porque en él ven representada la destrucción, el caos y la muerte, pero este personaje supo salir adelante y lo único que quiere es ser el mejor ninja para- en un futuro- ser un digno Hokage. El Tercero es el tipo que se olvida de sus limitaciones para acceder a algo mejor, es la representación de la voluntad, del esfuerzo. Un genio del trabajo duro, de los tipos a los que no les importa cuántas heridas se hacen, si no todo lo que aprenden mientras ellas sanan. El Cuarto, bueno, el mundo lo puede tildar de flojo, pero es un superdotado, quien sólo quiere las cosas simples de la vida y nunca aspira a nada más, muchos podrían tacharlo de conformista, pero yo lo reconozco como el chico que es feliz con lo simple.

El Hokague es el personaje que a todos nos gustaría tener de presidente: el hombre (o mujer) que se la juega por su aldea y que es capaz de arriesgar su vida por la tierra que lo vio nacer y las personas que allí viven. El tipo que transforma elásticos vencidos en fuertes lazos, los cuales representan las luces que brillan en las sombras de los árboles que livianos danzan en primavera.

Eso me pasa con Naruto. Me río con los personajes y sus locuras, pero también lloro con su lado humano, el cual me hace redimensionar el heroísmo que creo perdido en las sociedades modernas. Se me pone la piel de gallina al ver que los miedos, pesares y alegrías que enfrentan estos "monos" son los que yo he sentido más de alguna vez en mi vida.

Lo anterior también me pasa con otros personajes que no nombré en este posteo y sus historias de vida, las que se elevan más allá del poder de un Jutsu, para convertirse en un sublime ejemplo de la realidad que yo creía muerta en el animé. Al final, creo que la fantasía es el lado de la realidad que nos ayuda a confirmar su brillante existencia.

Gisse